Tarima maciza de roble: claves para una instalación duradera y un acabado sin problemas
La tarima maciza de roble es sinónimo de calidad, durabilidad y valor añadido en cualquier proyecto. No es un suelo más: es una inversión a largo plazo que influye directamente en la percepción del espacio, en la satisfacción del cliente final y en la reputación del instalador o promotor que lo prescribe.
Sin embargo, precisamente por tratarse de un material natural de altas prestaciones, la tarima maciza de roble exige un conocimiento técnico y una instalación cuidadosa. La mayoría de los problemas que aparecen con el paso del tiempo, movimientos, aperturas de juntas, levantamientos o acabados deteriorados,no se deben al material en sí, sino a una mala planificación o a errores en la instalación.















